15 de septiembre de 2026

A&G acompaña a Open Cosmos en una ronda de 300 millones de euros, tres años después de liderar su crecimiento y expansión internacional

Inversiones Alternativas

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Open Cosmos, compañía europea de fabricación de satélites e infraestructura espacial con sede española en Barcelona, ha cerrado una ronda de financiación de 300 millones de euros. A&G participa activamente de nuevo en el capital de la compañía a través de A&G Energy Transition Tech Fund, el vehículo de la gestora especializado en transición energética y transformación industrial, después de haber liderado su ronda anterior en 2023.

La operación ha estado liderada por un grupo de inversores europeos entre los que se encuentra A&G y se destacan además Lightrock, ETF Partners, Institut Català de Finances (ICF) y Entrepreneurs First, así como dos importantes fondos de pensiones internacionales. La inversión realizada se destinará a ampliar la capacidad de fabricación en serie de satélites y a acelerar el despliegue de los servicios de inteligencia y conectividad de la compañía.

De una tecnología prometedora a una capacidad industrial

Cuando A&G invirtió en Open Cosmos en 2023, la compañía contaba con una tecnología diferencial y un equipo capaz de ejecutarla. Lo ocurrido desde entonces es, sobre todo, una historia de crecimiento e innovación: el equipo ha sabido traducir esa tecnología en casos de uso concretos al servicio de la transición energética e industrial y de las comunicaciones seguras. Esta evolución ha traído consigo industrialización, capacidad productiva y empleo. Open Cosmos mantiene hoy cuatro plantas de producción en Europa —una de ellas en Barcelona— con capacidad para fabricar hasta un satélite al día, acumula cinco ejercicios consecutivos de crecimiento rentable, emplea a cerca de 400 personas en Europa y conserva una elevada tasa de éxito en todos los satélites lanzados hasta la fecha. En los últimos tres años y medio ha firmado nuevos contratos por un valor aproximado de 320 millones de euros con gobiernos europeos, agencias espaciales y grandes compañías de los sectores energético y de infraestructuras.

Esa capacidad de ejecución se ha visto también en los plazos. Apenas dos meses y medio después de obtener las autorizaciones para el uso del espectro en banda Ka, la compañía había diseñado, fabricado y lanzado los primeros satélites de ConnectedCosmos, su servicio de comunicaciones soberanas.

Una compañía española en un sector estratégico para Europa

España concentra algunos de los activos más relevantes de Open Cosmos. Barcelona alberga su sede española y una sala blanca recientemente ampliada desde la que se diseñan, fabrican y ensamblan satélites para clientes nacionales e internacionales, con actividad adicional en Islas Baleares, Andalucía y Canarias. Desde España, la compañía lidera la Constelación Atlántica Española, una de las principales iniciativas de observación de la Tierra impulsadas por administraciones públicas para reforzar las capacidades estratégicas y tecnológicas del país.

El contexto acompaña: los gobiernos europeos tratan cada vez más los sistemas espaciales como infraestructura crítica y están reforzando su inversión en comunicaciones soberanas y observación de la Tierra para reducir la dependencia de infraestructuras no europeas. Según Pitchbook en su informe titulado 2026 Vertical Snapshot: Space Tech, las compañías espaciales respaldadas por capital riesgo levantaron 11.300 millones de dólares en el primer semestre del 2026, por encima de los 10.100 millones de todo 2025.

Un sistema integrado, no solo satélites

La propuesta de Open Cosmos combina cuatro capacidades: OpenOrbit, que diseña, fabrica y opera satélites; OpenConstellation, su constelación compartida, que permite a gobiernos y organizaciones acceder a infraestructura espacial sin desplegarla por su cuenta; ConnectedCosmos, que conecta de forma segura satélites, órbita y Tierra mediante banda ancha soberana e Internet de las Cosas; y DataCosmos, que convierte imágenes y datos de sensores en inteligencia operativa. La nueva generación de satélites de OpenConstellation, con procesamiento a bordo mediante inteligencia artificial y comunicaciones entre satélites, ha reducido el tiempo de acceso a los datos de observación de la Tierra desde las 48 horas hasta unos 30 minutos.

Juan Diego Bernal, Managing Director del A&G Energy Transition Tech Fund y miembro del consejo de administración de Open Cosmos, señala que “estamos muy orgullosos de haber apoyado a una empresa española como Open Cosmos, habiendo liderado ya su anterior ronda de financiación en 2023. Desde entonces hemos visto cómo la compañía ha convertido una tecnología ambiciosa en una verdadera capacidad industrial. Su creciente presencia en España, incluido el liderazgo de la Constelación Atlántica Española, demuestra el papel que puede desempeñar en el fortalecimiento de la soberanía espacial de Europa. Creemos que Open Cosmos es la compañía europea de referencia del sector aeroespacial, y esta nueva ronda, en la que de nuevo participamos activamente, refleja el reconocimiento del mercado a su posición y a su potencial”.

La operación encaja con la tesis del A&G Energy Transition Tech Fund, centrado en compañías tecnológicas europeas con modelos o productos innovadores en el ámbito de la transición energética y la transformación industrial, en las que el fondo entra como inversor y con vocación de acompañamiento a largo plazo, incluida la presencia en sus órganos de gobierno.

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9 de septiembre de 2026

A&G Energy Transition Tech Fund vende su participación en Green Eagle Solutions a Copilot Capital en la primera desinversión del fondo

Inversiones Alternativas

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[Nota de prensa]

A&G Energy Transition Tech Fund (ETTF), el fondo de capital riesgo de A&G Global Investors dedicado a la transición energética y la transformación industrial, ha vendido su participación en Green Eagle Solutions a Copilot Capital, que se convierte en accionista mayoritario de la compañía. La operación supone la primera desinversión del fondo desde su lanzamiento y devuelve más de dos veces el capital invertido, con una rentabilidad neta anualizada próxima al 40%.

A&G ETTF entró en el capital de Green Eagle Solutions a finales de 2023, liderando una ronda de financiación junto a otros inversores del proyecto, entre ellos SET Ventures y Kibo Ventures. La tesis era clara: a medida que las carteras renovables ganaban tamaño y complejidad —combinando eólica, solar, hidráulica y almacenamiento, en mercados sin tarifas reguladas y con exigencias de red crecientes—, la operación manual de los activos dejaba de ser sostenible. Green Eagle no ofrecía una herramienta más de monitorización, sino una plataforma capaz de automatizar procesos operativos críticos, tomando decisiones y ejecutando acciones directamente sobre los activos. Esa capacidad de operar de forma autónoma infraestructuras energéticas a gran escala convertía a su plataforma ARSOS en una pieza estructural de la operación del sistema eléctrico, y no en una herramienta accesoria.

Fundada en 2012 en Madrid por Alejandro Cabrera y Juan Fernández Riejos, la compañía ha construido en torno a ARSOS una tecnología capaz de automatizar las principales funciones de operación y control de grandes carteras renovables, desde la gestión de fallos y el cumplimiento de red hasta el rendimiento de los activos y la infraestructura eléctrica. Hoy, Green Eagle cuenta con 66 empleados y 45 clientes, tiene presencia en 18 países y gestiona 90 GW de activos eólicos, solares, hidráulicos y de baterías, con más de 10.000 turbinas operando de forma autónoma y más de un millón de acciones automatizadas cada mes.

«Cuando conocimos a Alejandro y a Juan, Green Eagle era ya una compañía con una tecnología difícil de replicar y una base de clientes exigente, pero todavía por delante tenía el salto de convertirse en un actor global. Nuestro trabajo durante estos años ha sido acompañarles en ese salto: ordenar el crecimiento, reforzar el equipo y abrir mercado fuera de España sin perder el foco en el producto. El resultado es una compañía española que hoy compite y gana en un mercado internacional», señala Juan Diego Bernal, Managing Director del vertical de tecnología en A&G Alternative Investments y responsable del A&G Energy Transition Tech Fund.

La entrada de Copilot Capital, firma de private equity centrada en compañías europeas de software, abre para Green Eagle una nueva etapa orientada a la expansión internacional, con especial atención al mercado estadounidense, donde la compañía ya ha incorporado como clientes a dos de los mayores productores de energía del país. La operación constituye además la quinta y última inversión del primer fondo de Copilot Capital, de vocación paneuropea.

«Esta es la primera desinversión del A&G Energy Transition Tech Fund y confirma la tesis con la que nació: apoyar a compañías tecnológicas capaces de acelerar la transición energética y la transformación industrial, y acompañarlas de manera activa hasta consolidarse y alcanzar escala internacional. Devolver más de dos veces el capital invertido con una rentabilidad neta anualizada cercana al 40% demuestra que el impacto y el retorno financiero no son objetivos contrapuestos. Seguimos analizando y ejecutando nuevas inversiones con ese mismo criterio», añade Alejandro Núñez, socio director de inversiones alternativas en A&G Global Investors.

A&G Energy Transition Tech Fund es un fondo clasificado bajo el artículo 9 del Reglamento europeo de divulgación de finanzas sostenibles (SFDR), que invierte en compañías tecnológicas con modelos o productos innovadores aplicados a la descarbonización de la economía. Su cartera internacional incluye también otras compañías españolas como Open Cosmos, Sensia y LuxQuanta.

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24 de julio de 2026

Cohetes reutilizables y la conquista de la Luna: así se libra la nueva guerra tecnológica

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Juan Diego Bernal, Managing Director - Tecnología, participa en una entrevista en Radio Intereconomía sobre la guerra fría espacial entre China, EEUU y Europa.

Estados Unidos mantiene ventaja en inversión, capacidad industrial y experiencia operativa con programas como Artemis y el liderazgo de SpaceX mientras China gana impulso con una estrategia de largo plazo y financiación estable, y Europa, por su parte, mantiene un papel relevante en tecnología espacial y exploración científica, aunque continúa rezagada en el desarrollo de lanzadores reutilizables frente a las grandes potencias.

Escuchar la entrevista completa.

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7 de julio de 2026

Transición energética: del volante a Marte

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Juan Diego Bernal, Managing Director  - Tecnología

Llevábamos meses dándole vueltas. Tras más de una década de uso, mi familia y yo decidimos jubilar nuestro querido coche. Tras semanas de deliberación y pruebas, la conclusión fue tan clara que me sorprendió haber invertido tanto tiempo en el análisis: tenía que ser eléctrico. 100% eléctrico.

No fue una decisión ideológica, aunque la ecología no es un argumento que yo precisamente rechace. Era, sobre todo, una decisión de eficiencia, de pragmatismo y de ingeniería. Al observar con detenimiento el progreso de los coches eléctricos durante la última década, resulta difícil defender cualquier otra tecnología con la misma determinación… y esto lo digo con la vehemencia de quien se ha pasado demasiadas noches comparando prestaciones, y analizando pros y contras.

La diferencia entre un vehículo eléctrico y uno de combustión interna, el de toda la vida, es sustancial. Por ejemplo, un motor de combustión interna puede tener, dependiendo del modelo, entre 1.000 y 2.000 piezas móviles. Del mismo modo, un inyector diésel moderno mantiene presiones pico entre 1.000–2.500 bar. Para poner esto en perspectiva, pensemos que en el fondo de la Fosa de las Marianas (el punto más profundo de la Tierra, localizado a ~11 km bajo el nivel del mar) tiene una presión de 1.100 bar. Todo ello es un logro técnico maravilloso, pero también, comparativamente, un concepto radicalmente diferente en cuanto a eficiencia y eficacia.

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13 de abril de 2026

Ormuz no es una excepción, es un síntoma: la paradoja de la soberanía energética

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La reciente crisis en el estrecho de Ormuz ha reabierto un debate de fondo sobre la soberanía energética que va más allá de los titulares inmediatos. Lo que está en juego no es solo el suministro energético a corto plazo, sino la arquitectura misma del sistema global. Irán ha demostrado, de facto, su capacidad para ejercer control sobre uno de los corredores marítimos más críticos del mundo, sin que la respuesta militar o diplomática haya sido suficientemente disuasoria en el corto plazo.

La pregunta que surge es incómoda: ¿en qué medida es  sostenible un modelo energético basado en la libre circulación de recursos a través de rutas marítimas estratégicas en un contexto de creciente fragmentación geopolítica? Ormuz no es una excepción, sino un síntoma.

Leer tribuna completa en el medio.

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